He pensado cientos veces en esa práctica al parecer casi olvidada (al menos al modo clásico): escribir y mandar cartas de amor.
Para mí fue la primera forma de expresar mi amor a un viejo amor. Ese viejo amor me enseñó que se podían escribir poemas, canciones inspiradas o una tierna lista titulada: "20 cosas que más me gustan de ti" y otros inventos de primerizos enamorados (por supuesto, yo). Y claro, aquí te traigo un resumen personal de algunas cartas que me parecen interesantes.
Leyendo en Google, encontré fragmentos de lo que se consideran unas de las cartas de amor más tortuosas de todos los tiempos. En algunos portales se les consideran como "el origen de las cartas de amor" aunque habría que profundizar un poco más en ello.
Se trata del amor prohibido entre Héloïse y Abelardo, dos intelectuales conocidos del siglo XII d.C. Francia. Abelardo fue un teólogo y profesor de filosofía. Héloïse era una mujer sumamente culta de la época que hablaba y leía latín, griego y hebreo, sobrina de un canónigo de París.
Se conocieron en París, donde Héloïse era una de las estudiantes de Abelardo. La conexión entre ellos era profunda, una conexión romántica-intelectual (lo que toda mujer culta busca).
Cuando su relación fue descubierta, el tío de Héloïse, Fulberto, se opuso a su unión. Para evitar el escándalo, Abelardo trató de mantener su relación en secreto, pero Fulberto la sometió a un gran sufrimiento. Finalmente, Fulberto tomó venganza, atacando a Abelardo, castrándolo y exiliándolo para obligarlo a convertirse en monje.
El asunto es que Aberlardo Y Héloïse fueron separados y murieron sin poder volver a estar juntos sino después de la muerte de ambos. Lo único que quedó de la historia de su amor, fueron las cartas.
En 1817 se construyó el mausoleo de Abelardo y Héloïse en el cementerio de Père Lachaise. Este monumento fue creado para celebrar su amor trágico y eterno. Sus restos nunca fueron enterrados juntos en vida, pero la construcción del mausoleo representa la unión simbólica de sus almas.
Encontré en un portal algunas de las cartas que se enviaron después de ser obligados a separarse traducidas al español, y te las dejo aquí por si quieres leerlas: Cartas de amor de Héloise & Abelardo.
Por otro lado mencionaré ejemplos breves de distintas épocas y distintas demostraciones de amor, entre cartas, poemas y libros:
1. Cartas de amor del antiguo Egipto (c. 2000 a.C.)
Uno de los ejemplos más antiguos proviene de las cartas encontradas en la décimo primera dinastía de Egipto, que se utilizaron para expresar amor y deseos entre parejas. Las cartas eran escritas en papiro y reflejan tanto la intimidad como la aspiración al amor eterno. ¿Existe registro de estas cartas? No encontré pero, lo que encontré resulta ser interesante:
En la página de History Latam publicarón la noticia sobre que a finales de 2018, Korshi Dosoo, investigador de la Universidad de Estrasburgo, Francia encontró un papiro egipcio, de unos 1.300 años de antigüedad, con un texto mágico que aparenta ser algún tipo de hechizo de amor. El papiro forma parte de la colección arqueológica de la Universidad Macquarie, en Australia.
2. Las cartas de amor en la poesía grecolatina
Sexto Propercio (c. 50 a.C. - 15 a.C.), un poeta romano, escribió poesía de amor que a veces tenía un tono epistolar. Sus obras, junto con las de otros poetas como Catulo, a menudo expresaban sentimientos de amor y pasión.
Ovidio también escribió sobre el amor y el deseo en su obra "El Arte de Amar", que aunque no son cartas, reflejan la tradición de la comunicación amorosa en su contexto.
Publio Ovidio Nasón fue un poeta romano que vivió entre los años 43 a. C. y 17 d. C. "El arte de amar" es un poema didáctico en tres libros que ofrece consejos sobre cómo seducir y mantener una relación amorosa. Los dos primeros libros están dirigidos a los hombres, mientras que el tercero se centra en las mujeres. Está escrito en un estilo ligero y humorístico, con un tono a menudo irónico y juguetón. Ovidio utiliza ejemplos de la mitología y de la vida cotidiana para ilustrar sus consejos.
3. La obra de Juan Ruiz (El Arcipreste de Hita)
En el siglo XIV, el "Cantar de los Cantares" o "El libro del buen amor" presenta cartas y poemas que detallan la vida amorosa, aunque muchos son más alegóricos que epistolares. Una de las posibles razones por las que Juan Ruiz escribió esta obra es su intención de ofrecer una visión panorámica de la sociedad y la cultura de su tiempo. A través de sus poemas y relatos, el Arcipreste nos muestra la diversidad de la vida medieval, con sus costumbres, creencias y valores.
«Quiero seguir a ti, flor de las flores».
4. Cartas de amor en el Renacimiento
Con la llegada del Renacimiento, el intercambio epistolar se formalizó más. Escribas y nobles comenzaron a intercambiar cartas de amor literarias, donde destacaban la belleza literaria y la expresión emocional. Ejemplos incluyen las cartas de amor de Francisco Petrarca hacia Laura, aunque estas son más poéticas que epistolares.
Laura es una figura enigmática y central en la vida y obra de Petrarca. Se cree que la conoció en Aviñón en 1327, y su belleza y virtud lo cautivaron de inmediato. Sin embargo, Laura era casada, y su amor por ella fue platónico y no correspondido.
Soneto a Laura
Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.
Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.
Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.
Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.
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